Los investigadores encontraron una asociación entre los padres de más edad y vástagos con peor rendimiento escolar.
Es de sobra conocido que las mujeres a partir de los 40 años deben tener un cierto cuidado si se quedan embarazadas, pues su gestación puede ser más problemática por aspectos relacionados con su edad.
Hasta ahora se creía que esto era específico únicamente de las féminas, pero un reciente trabajo realizado por científicos de la Universidad de Bloomington (Indiana, EE.UU) asegura que la edad a la que los padres engendran sus hijos también puede ser un aspecto a tener en cuenta en relación a la futura salud de su descendiente, en especial en el plano psiquiátrico.
En este estudio analizaron los datos de 2,6 millones de nacimientos en Suecia entre 1973 y 2006 y encontraron que los hijos de padres de 45 o más años tenían un riesgo 3,5 veces superior de autismo, 13 veces más probabilidades de sufrir trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el doble de opciones de sufrir trastorno psicótico y conductas suicidas y 25 veces más de trastorno bipolar que los hijos de hombres varones de entre 20 y 24 años.
Además, los investigadores encontraron una asociación entre los padres de más edad y vástagos con peor rendimiento escolar.
En opinión de los científicos, esto se podría explicar según la hipótesis de que «las mutaciones genéticas durante la espermatogénesis están asociadas con una edad paterna avanzada y con una morbilidad (presencia de enfermedades) en los hijos».
Por ello este estudio puede ser útil para avisar a la sociedad de la poca idoneidad de retrasar las edades para la paternidad, si bien tampoco debe cundir la preocupación en los padres maduros. Y es que, como comenta el profesor de genética de la Universidad de Carolina del Norte, Patrick F. Sullivan «la gran mayoría de niños nacidos de padres mayores estarán bien.
Lo último que debería pensar un padre de 43 años es que su hijo está condenado por ello».