¿Cómo se embalsama un cuerpo?

¿Cómo se embalsama un cuerpo?

Esta práctica evita la putrefacción del cuerpo con el uso de químicos conservantes, y colorantes que conservan el aspecto de la piel.

En la actualidad, para embalsamar un cuerpo hay que lavar el cuerpo con germicidas -sustancias que destruyen los gérmenes- y limpiar los orificios corporales como la nariz y la boca. Hay que colocar algodones en las cavidades evitando la salida de fluidos y se sutura la boca para prevenir posibles contaminaciones.

Se realiza una incisión en la arteria, se extrae toda la sangre y se introduce una solución de embalsamamiento, que generalmente es una mezcla de formol, agua y productos químicos, además de conservantes, fijadores, germicidas y colorantes similares al color de la sangre. De este modo, el cuerpo recupera un tono natural, sin síntomas de cianosis -la coloración azulada de la piel- y sin el aspecto que toma la piel tras la muerte.

En el proceso de vaciado de la sangre y llenado del líquido de embalsamamiento, se emplean aparatos específicos como bombas de inyección y de aspiración.

El conjunto de sustancias conservantes evita la descomposición de los tejidos y los germicidas permiten que no se generen hongos ni moho.  

Cuando los órganos están dañados, por haber padecido cáncer o diabetes, se inyecta el líquido directamente en la cavidad del órgano. Si el cuerpo está hinchado por la quimioterapia o medicamentos, se emplearán sustancias que faciliten la eliminación de los líquidos y la hinchazón. 

Mediante distintas técnicas se perfora el intestino grueso, la vejiga, el estómago y los pulmones, que una vez vacíos se rellenar con la solución. Por último, gracias a la tanatoestética se procede a mejorar el aspecto general de la piel, así como de la cara, el pelo, las manos y las uñas.  

Conservar el cuerpo embalsamado 

El cuerpo embalsamado necesita un mantenimiento constante, tiene que estar en un lugar frío y poco húmedo. Así, según ha explicado un miembro del equipo de mantenimiento del cuerpo de Lenin, Ilya Zbarsky: "Dos veces por semana remojábamos la cara y las manos con una solución especial, y una vez al año cerrábamos el recinto para sumergir al cuerpo entero en esa solución".


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